¿Qué puede aprender un niño viajando a la granja?

La granja puede ser una escuela para que los niños conozcan el lado afable y noble de la madre naturaleza, ir a la granja es tan enriquecedora como las clases de inglés para niños, en estos lugares los pequeños descubren muchísimo sobre el mundo que los rodea. Estar en contacto con la vida del campo les enseña de dónde vienen sus alimentos y cómo viven los animalitos.

A los niños por excelencia les encantan los animales, por eso llevarlos a estos espacios a interactuar con ellos es una excelente opción, una buena excusa para salir afuera alejado de los aparatos electrónicos.  Hoy en día la vida es extremadamente ajetreada, la vida cotidiana nos abraza y no podemos detenernos para nada. A veces es complicado conseguir tiempo para compartir con los niños, por ello es importante sacar tiempo para estar con ellos y que sea un momento de calidad con los chiquitos como protagonistas.

Estar en el campo despierta el espíritu aventurero de los pequeños, pueden pasar todo el día corriendo de un lado a otro, aprendiendo cómo se genera el pan de cada día. Conocen de donde viene la leche, los embutidos, como se recolectan las verduras que se consumen diariamente, y Los beneficios de cuidar el ambiente.

Los niños pasando tiempos disfrutado de la naturaleza, aprenden en un día un sinfín de cosas, en solo horas, entran en contacto con los animales de la granja y aprenden a cuidar un huerto.

El aprendizaje por descubrimiento en la granja escuela

La granja puede convertirse en una gran escuela, no convencional es cierto, pero una escuela a fin, es una actividad extraescolar de primer nivel, en la que a través del contacto con los animales y las plantas, además el contacto con los animales ayuda al desarrollo de la conexión de las neuronas en el cerebro, lo que termina por favorecer el desarrollo intelectual, esto quiere decir que aprende de la experiencia de forma activa, cada día un aprendizaje diferente.

Es con estas actividades se mejoran las capacidades didácticas, pedagógicas y sociales del alumno, además ellos aprenden nuevos conceptos, ordenando y reordenando el esquema cognitivo. Todo le da buenas razones para relacionarse con el mundo mejorando sus capacidades  para relacionarse con el mundo externo.

Los niños aprenden a su vez a valorar los beneficios de los animales, entienden su comportamiento y como son necesarios para la existencia humana. Aprenden a cepillar, alimentar, cuidar y preservar a los caballos, cabras, ovejas, cerdos, los perros mastines, los faisanes y toda la vida que hay en las granjas.

Se reconocen las profesiones relacionadas con los animales y los cultivos hortofrutícolas, aprender a reconocer cuáles animales son para la alimentación cuáles no, y aprenden a apreciar la vida de cada uno.

Aprenden de la agricultura a cuidar la tierra a mejorar y los cultivos hortofrutícolas,  mejora la jardinería, sus habilidades manuales. Cómo trabajan juntos mejoran su capacidad para respetar las ideas y el compañerismo. Es una excelente aventura que no puedes dejar pasar. Aprovecha las vacaciones y lleva a tu niño a una granja a aprender y a disfrutar.

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